martes, 15 de marzo de 2011

Siempre hay alguien que sobra...


De todos es sabido que las galletas dinosaurio son las mejores del mundo, pero no todo es perfecto. Porque en serio, el tiranosaurio tiene que estar, es imprescindible, el triceratops también, genial, el stegosaurus no me jodas, era mi favorito, un iguanodon dale que va... pero un protoceratops?? Habrá bicho más desgraciao??

Podrían haber puesto al diplodocus, por emblemático, que vale que es complicado porque tienen el cuello largo, lo sé... Podrían haber puesto al velocirraptor, que el único carnivoro que hay es el tiranosaurio y así no estaría solico. El anquilosaurio también hubiese estado bien, incluso el ovirraptor, el pterodáctilo... pero el protoceratops? EL PROTOCERATOPS ES UNA MIEEEERDA!!

A ver, un protoceratops es como una especie de triceratops tamaño pony y sin cuernos. Vaya truño de dinosaurio! Vaya un ñuflo! El protoceratops no tendría que considerarse ni dinosaurio. No le quitaron a plutón su categoría de planeta? Hagamos lo mismo con el protoceratops ya! Eso es una lagartija cabezona grande. Con lo bonico que es el triceratops...

En serio, señores de LU... reflexionen.

lunes, 14 de marzo de 2011

Se me fué...

Perdonad por el último post, a veces se me va un poco la pinza... dejémoslo en que tuve una semana un poco peculiar, se me juntó con el antojo de escuchar a Silvio y con un par de cervezas y salió lo que salió.

No me gusta ponerme en plan trascendente en los blogs, pero como todo el mundo tengo días y días...

viernes, 11 de marzo de 2011

Quemarlo todo

València en falles!

Y uno, que es mucho de machacar y aniquilar, no lo es tanto de quemar gente: el fuego mata las terminaciones nerviosas y no se sufre tanto dolor... pero con según qué cosas (y según qué banderas, y según qué retratos, que dirían algunos) sí que daría gusto montar una hoguerica buena.

Por eso voy a montar hoy una falla simbólica, y voy a echar dentro todo lo que me molesta, cosas totalmente prescindibles, cosas de esas que si vieras agonizar por la calle les dirías "ahí te pudras"... pero luego seguro que te entrarían remordimientos y las ayudarías cual gilipollas que eres para que lugo vuelvan a escupirte a la cara.

A veces ocurre con todas estas cosas que me dan mucha rabia, rápidamente, en el momento, intento reflexionar y pensar en los porqués, y descubrir que hay cosas que no tienen explicación, simplemente pasan o no pasan y están o no están, y hay que vivir con ellas o sin ellas por mucho que te pueda pesar. Y entonces recuerdas otras tantas cosas que, por contra, son imprescindibles y buenas, y ya no sientes sólo rabia, alcanzas una especie de estado de aceptación... pero no una aceptación derrotista sino la aceptación de que esas cosas malas simplemente están, y esa actitud firme y combativa que dice "sé que estás ahí, eres grande, y no me gustas... pero no puedes comigo: no estoy sólo y al igual que tú me quieres hundir, hay muchos otros que me dan fuerza".
Y entonces ya no tienes ganas de quemar cosas.
Entonces coges tu guitarra y tu rabia... y cantas.


Como la muerte anda en secreto
y no se sabe qué mañana,
yo voy a hacer mi testamento,
a repartir lo que me falta
pues lo que tuve ya está hecho,
ya está abrigado, ya está en casa.
Yo voy a hacer mi testamento
para cerrar cuentas soñadas. 
Le debo una canción a la sonrisa,
a la sonrisa de manantial, esa que salta:
le debo una canción a toda prisa
para que quede que estuvo cerca, agazapada. 
Le debo una canción a lo que supe,
a lo que supe y no pudo ser más que silencio:
le debo una canción, una que ocupe
la cantidad de mordaz amor de un juramento. 
Les debo una canción a los pecados,Hoy lo quemaría todo
a los pecados que no gasté, los que no pude:
les debo una canción, no como hermano,
sólo de sal que el delectador también alude. 
Le debo una canción a la mentira,
a la mentira pequeña, frágil, casi salva:
le debo una canción endurecida,
una canción asesina, bruta, sanguinaria. 
Le debo una canción al oportuno,
al oportuno mutilador de cuanta ala:
le debo una canción de tono oscuro
que lo encadene a vagar su eterna madrugada. 
Le debo una canción a las fronteras,
a las fronteras humanas, no a las del misterio:
les debo una canción tan poco nueva
como la voz más elemental de los colegios. 
Le debo una canción a una bala,
a un proyectil que debió esperarme en una selva:
le debo una canción desesperada,
desesperada por no poder llegar a verla. 
Le debo una canción al compañero,
al compañero de riesgos, al de la victoria:
le debo una canción de canto nuevo,
una bandera común que vuele con la historia. 
Le debo una canción, una, a la muerte,
una a la muerte voraz que se comerá tanto:
le debo una canción en que hunda el diente
y luego esparza con la explosión fuegos del canto. 
Le debo una canción a lo imposible,
a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza:
le debo una canción indescriptible
como una vela inflamada en vientos de esperanza.
Silvio Rodríguez, Testamento 

viernes, 4 de marzo de 2011

Saras, t'estimem

Ambientazo ayer en la Fonteta para llevar al Power hasta cuartos de final de Euroliga... qué trabajazo está haciendo Pesic. Por fin vi jugar a uno de mis ídolos, Jasikevicius, uno de los líderes del equipo de aquél mítico triplete junto con Bodiroga, Fucka y Navarro y, precísamente, con Pesic en el banquillo. Ya no es el 'Saras' de tiempo atrás, está mayor y le falta ritmo, pero me ha hecho mucha ilusión verlo correr por la pista... y tengo que confesar que, en secreto, cuando el Power ganaba de 10 a falta de 2 minutos y poco, he fantaseado con una última noche de gloria del gran Sarunas Jasikevicius, como aquellas en el Palau en las que él solito levantaba partidos que parecían imposibles... no ha sido así, pero para nosotros siempre será un grande.

T'estimem, Saras!